viernes 27 de noviembre de 2009

Las 2







Son las 2 y no puedo dormir.

Aún me estoy estremeciendo.

Te siento respirar a mi lado como si fueras una molécula más en este espacio que hubiera caído a mi lado por casualidad. Pero no es casualidad.

Es pura lujuria.

Sabes sacármelo todo. Todo. Mis venas aún crujen para volver a su sitio.

Me vas despejando definitivamente todo. Despacio. Beso a beso. Caricia a caricia. Mi piel responde a tus tácticas, poro a poro. Se abre. Evidente.

Me comes entera. Siento tus labios resbalando por mi coño. Lento, lento, lento. Mi cabeza da vueltas y mi boca se sonríe dulcemente. Mis piernas se estremecen. Tu lengua abriendo mi agujero. Derritiéndome. Eres el dueño de todos mis sentidos. Soy tuya. Lo sabes. Sabes cómo te siento mientras te haces el dueño de mi placer.

Te como entero. Al mismo tiempo en que me vuelves loca. Absolutamente. Entregados el uno sobre el otro. Enredados nuestros cuerpos en una niebla erótica. Me cuesta salir de mi placer para expandirme en el tuyo. Y siento mis labios resbalando por tu polla mientras los tuyos se escurren por mi coño. Mi lengua empapándose de ti y de tu deseo. Te lleno de gusto y de saliva. De besos. De vicio. De mí. Desenfrenadamente lenta. Abrazando tu carne con mis labios, haciéndola mía, mía, mía. Penetrándome. Tu placer mío. Tu placer en mi garganta. Follándome la boca. Extraordinariamente obscena. Metiéndola hasta al fondo. Quiero sacártelo todo. Te quiero fuera de ti, enorme, loco, excesivo. Pero mi estrategia tiene un efecto bumerang. Me voy de mí. Te siento, te siento tan lascivo que me sobrepasa mi lascivia. Totalmente ida. Totalmente cachonda. Lo siento en la humedad de mi coño, en cómo se mueve por dentro cada vez que te mamo la polla, en cómo siento tu gozo en todo mi ser. Aprieto las piernas, llevo una mano a mi clítoris, lo froto, lo hago girar, pero no dejo de chuparte ni un segundo. Y no sé por qué lo siento en tu polla. Siento tu abundancia. Y tú, tú sientes la mía.

Me agarras y me pones de rodillas al borde de la cama. Pasas tus dedos por mis labios. Me penetras. ¡Oh! que dulce es sentirte entrar en mi agujero, tan fuera de ti, tan cachondo, tan puto, follándome a saco, tu rabo hasta el fondo de mi coño y sintiendo tus huevos golpeando en mi culo. Y ahí te descontrolas, te superas, te sales…

Me follas. Te follo. Me corro en tu boca. Me llenas la boca… golosa, ansiosa, lasciva.

Y me usas, me doblas, me abres, me estremeces, me penetras, me enloqueces. Tierno y violento. Fuerte y dulce. Poco a poco. Deprisa, deprisa. Orgasmeo. Vibro. Gimo. Tiemblo. Cada vez que quieres lo hago. Cada vez.

…aún me estoy estremeciendo.

Te has llevado hasta mi sueño.

Son las 2 y no puedo dormir.

No puedo dormir. Porque quiero más, más, más...mucho más…

lunes 23 de noviembre de 2009

ONLINE









E. me escribió este verano pidiéndome entrar en el blog e intercambiamos algunos mensajes. Creí que sería como otras veces, como con alguno de esos tíos que se acercan a mi correo o al messenger. Uno más.

Pensé que hablaríamos un par de veces, nos conoceríamos un poco, nos reiríamos otro poco, charlaríamos de sexo, de esto, de lo otro y punto. Pero siempre ronda la posibilidad de algo más. Que esas vibraciones,que ese juego sexual esté en el ambiente, en el que sea, mola. Además se ha dado otra circunstancia, que él es de mi ciudad, y eso es más raro que pase.

Después de intercambiar algunos correos nos pasamos al messenger. Me gustó mucho. Me pareció un hombre hecho, discreto, elegante, inteligente, tremendamente sensual, con bastante morbo y cierto vitalismo, que me parece que le cuesta en ocasiones, pero que se vislumbra a través de sus palabras. Es encantador. No me mandó foto. Me dijo que era moreno, de ojos marrones…Un tipo normal. Me mandó un relato suyo. A veces me mandan relatos, otras fotos, y otras ambas cosas. A través de su relato me mostró su necesidad de fantasías y su capacidad para la imaginación, y me encantan los tíos con imaginación…

Y sí, hablamos varios días y luego desapareció. Pero volvió el viernes. Su nick se había desdibujado ya en mi messenger cuando le vi online. Tengo que reconocer que sentí un chasquido de gusto en mi nuca. Me sonreí…

Estuvimos hablando un rato, de todo un poco. La temperatura fue subiendo a medida que hablábamos de nosotros, de nuestros gustos sexuales, nuestras prácticas, nuestras experiencias, nuestros deseos… Me recordó que todavía le debía un café y acepté su invitación.

Yo sabía que si me tomaba ese café con él íbamos a acabar más liados que la pata de un romano…desde luego lo deseaba, pero por otro lado no le había visto nunca. Morbo añadido. Pero tenía dudas ¿y si no me gustaba? Le comenté mis vacilaciones y quedamos que si no me gustaba me marcharía.

Me he arreglado para la ocasión. No sabía que iba a pasar y eso me llenaba de ganas de todo. Una faldita, tacones, medias con blonda, liguero… esas cosas que hacen que cualquier día sea especial...

Hemos quedado en un parking. Estaba nerviosa y muy excitada. El corazón me latía con fuerza. Me he acercado a su coche y he sentido como su mirada me abarcaba por completo. No era solo que me mirara de arriba abajo, era todo su deseo observándome lo que he sentido, todas sus ganas acariciando mi cuerpo sin tocarme, introduciéndose dentro de mí, abrasándome la piel. Me he sentido irremediablemente atraída, así que me he acercado al coche. Le he sonreído. Nos hemos quedado mirándonos como si nos investigáramos, esperando que alguno de los dos dijera algo, hiciera algo…

- Anda no te quedes ahí, sube al coche, pero sube atrás.

He hecho lo que me ha pedido. Mi respiración se ha hecho cada vez más rápida y me costaba tragar la saliva. Conducía en silencio sin parar de mirarme por el retrovisor.

- Súbete la faldita ¿puedes?
- Claro


No ha sido una orden, pero tampoco una súplica, me lo ha pedido tan normal, como cuando se le pide a alguien que te dé la hora o te preste el periódico, muy natural. Mis dedos han agarrado el borde de mi faldita arrastrándola lentamente por mis muslos, he abierto mis piernas instintivamente. Mi coño se ha contraído de gusto, mis ojos no dejaban de mirar el espejo retrovisor, mis labios se han quedado entreabiertos como si esperara que en cualquier momento los besara y le he sonreído maliciosamente.

Entonces se ha sacado la polla y ha empezado a tocarse mientras conducía. Ambos respirábamos fuerte. Ambos no dejábamos de mirarnos. Ambos estábamos muy muy cachondos.

- Mmmmm, Niña mala, que bien puesto llevas el nombre, pero que niña más guarra…pero si no te has puesto braguitas ¿eh?

No le he respondido nada pero he sonreído con malicia. Mis manos no han soltado la faldita, me he mordido el labio y he seguido mirándole…

- Muy bien, pues ahora me gustaría que metieras un dedo en tu coñito ¿vale?





Esa forma suya de pedírmelo, de indicármelo, sin llegar a ser una orden, pero llevando algo de mandato implícito me ha levantado la piel. Deseaba follármelo ya, pero también deseaba ser una buena y obediente chica, así que solo he continuado su juego. He soltado la falda y he introducido lentamente mi dedo índice en mi coño hambriento y deseoso. He sentido como mi dedo se impregnaba de mis fluidos, desde la yema hasta la segunda falange, un poco más, lo he metido y sacado de manera que él pudiera apreciar el chasquido que provocaba al hacerlo: tchacks, tchacks, tchacks…

- Me estás poniendo malísimo… chúpalo

He sacado mi dedo y lo he lamido despacio, con lascivia, con auténtico placer, arrastrando mi lengua sobre él, introduciéndolo entre mis labios como una pequeña y adorada polla, mojándolo bien en mi boca…

Luego he vuelto a meterlo en mi coño. En mi esponjado, humectante, caliente y libidinoso coño. Me he dejado llevar por mi cachondez mostrándome muy zorra ante él, moviendo mis caderas, dejando que mis gemidos explosionaran en mi boca, retorciéndome, mostrándole mi rostro contraído por el placer. El placer de tocarme pero, sobre todo, el placer de exhibir mi placer…

- Joder, como me gustas, pero ¿sabes? Creo que por hoy es suficiente como toma de contacto, creo que vamos a pasarlo muy bien, que nos van a pasar cosas juntos, que vamos a follar de muerte… pero no hoy- ha girado en la plaza y ha cambiado de rumbo – hoy quiero que te quedes así, con ganas de más, con ganas de mí, que esta noche sueñes con mi polla, con mi boca, con mis dedos, que desees como nunca que alguien atienda ese loco deseo tuyo y ese coño que se muere por devorarme ¿que te parece?

- ¿Para eso querías que viniera? Eres un cabrón calienta coños.

- No, no lo soy. Hazme caso. La próxima vez será mejor.
– Ha acercado el coche a la acera – Aunque si no quieres volver a verme lo entenderé, pero yo creo que es mejor así, dentro de un rato me conectaré, si no vuelvo a verte en el messenger entenderé que pasas. Piénsalo, yo creo que sí, que querrás verme de nuevo. Si te veo ya te diré como volver a quedar ¿si?

- No sé, no creo que quiera volver a verte, ahora mismo me has cabreado.

- Uy que cara de enfadada llevas…mmmmm, hasta luego preciosa.

No le he dicho nada, ni siquiera me he despedido de él. Me ha puesto de una mala hostia tremenda. (Cabrón, cabrón, cabronazo) Pero tenía razón. Deseaba que me follara, y lo deseaba muchísimo. Mientras subía a mi casa no dejaba de pensarlo. Al llegar lo primero que he hecho ha sido encender el ordenador y abrir el puto messenger. Pero no estaba. He estado haciendo esto y lo otro y he entrado varias veces por si estaba conectado…hasta…que...

…le he visto online.

(Ya os contaré…a ver qué pasa…)

domingo 22 de noviembre de 2009

SENSUAL

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