Son las 2 y no puedo dormir.
Aún me estoy estremeciendo.
Te siento respirar a mi lado como si fueras una molécula más en este espacio que hubiera caído a mi lado por casualidad. Pero no es casualidad.
Es pura lujuria.
Sabes sacármelo todo. Todo. Mis venas aún crujen para volver a su sitio.
Me vas despejando definitivamente todo. Despacio. Beso a beso. Caricia a caricia. Mi piel responde a tus tácticas, poro a poro. Se abre. Evidente.
Me comes entera. Siento tus labios resbalando por mi coño. Lento, lento, lento. Mi cabeza da vueltas y mi boca se sonríe dulcemente. Mis piernas se estremecen. Tu lengua abriendo mi agujero. Derritiéndome. Eres el dueño de todos mis sentidos. Soy tuya. Lo sabes. Sabes cómo te siento mientras te haces el dueño de mi placer.
Te como entero. Al mismo tiempo en que me vuelves loca. Absolutamente. Entregados el uno sobre el otro. Enredados nuestros cuerpos en una niebla erótica. Me cuesta salir de mi placer para expandirme en el tuyo. Y siento mis labios resbalando por tu polla mientras los tuyos se escurren por mi coño. Mi lengua empapándose de ti y de tu deseo. Te lleno de gusto y de saliva. De besos. De vicio. De mí. Desenfrenadamente lenta. Abrazando tu carne con mis labios, haciéndola mía, mía, mía. Penetrándome. Tu placer mío. Tu placer en mi garganta. Follándome la boca. Extraordinariamente obscena. Metiéndola hasta al fondo. Quiero sacártelo todo. Te quiero fuera de ti, enorme, loco, excesivo. Pero mi estrategia tiene un efecto bumerang. Me voy de mí. Te siento, te siento tan lascivo que me sobrepasa mi lascivia. Totalmente ida. Totalmente cachonda. Lo siento en la humedad de mi coño, en cómo se mueve por dentro cada vez que te mamo la polla, en cómo siento tu gozo en todo mi ser. Aprieto las piernas, llevo una mano a mi clítoris, lo froto, lo hago girar, pero no dejo de chuparte ni un segundo. Y no sé por qué lo siento en tu polla. Siento tu abundancia. Y tú, tú sientes la mía.
Me agarras y me pones de rodillas al borde de la cama. Pasas tus dedos por mis labios. Me penetras. ¡Oh! que dulce es sentirte entrar en mi agujero, tan fuera de ti, tan cachondo, tan puto, follándome a saco, tu rabo hasta el fondo de mi coño y sintiendo tus huevos golpeando en mi culo. Y ahí te descontrolas, te superas, te sales…
Me follas. Te follo. Me corro en tu boca. Me llenas la boca… golosa, ansiosa, lasciva.
Y me usas, me doblas, me abres, me estremeces, me penetras, me enloqueces. Tierno y violento. Fuerte y dulce. Poco a poco. Deprisa, deprisa. Orgasmeo. Vibro. Gimo. Tiemblo. Cada vez que quieres lo hago. Cada vez.
…aún me estoy estremeciendo.
Te has llevado hasta mi sueño.
Son las 2 y no puedo dormir.
No puedo dormir. Porque quiero más, más, más...mucho más…
Aún me estoy estremeciendo.
Te siento respirar a mi lado como si fueras una molécula más en este espacio que hubiera caído a mi lado por casualidad. Pero no es casualidad.
Es pura lujuria.
Sabes sacármelo todo. Todo. Mis venas aún crujen para volver a su sitio.
Me vas despejando definitivamente todo. Despacio. Beso a beso. Caricia a caricia. Mi piel responde a tus tácticas, poro a poro. Se abre. Evidente.
Me comes entera. Siento tus labios resbalando por mi coño. Lento, lento, lento. Mi cabeza da vueltas y mi boca se sonríe dulcemente. Mis piernas se estremecen. Tu lengua abriendo mi agujero. Derritiéndome. Eres el dueño de todos mis sentidos. Soy tuya. Lo sabes. Sabes cómo te siento mientras te haces el dueño de mi placer.
Te como entero. Al mismo tiempo en que me vuelves loca. Absolutamente. Entregados el uno sobre el otro. Enredados nuestros cuerpos en una niebla erótica. Me cuesta salir de mi placer para expandirme en el tuyo. Y siento mis labios resbalando por tu polla mientras los tuyos se escurren por mi coño. Mi lengua empapándose de ti y de tu deseo. Te lleno de gusto y de saliva. De besos. De vicio. De mí. Desenfrenadamente lenta. Abrazando tu carne con mis labios, haciéndola mía, mía, mía. Penetrándome. Tu placer mío. Tu placer en mi garganta. Follándome la boca. Extraordinariamente obscena. Metiéndola hasta al fondo. Quiero sacártelo todo. Te quiero fuera de ti, enorme, loco, excesivo. Pero mi estrategia tiene un efecto bumerang. Me voy de mí. Te siento, te siento tan lascivo que me sobrepasa mi lascivia. Totalmente ida. Totalmente cachonda. Lo siento en la humedad de mi coño, en cómo se mueve por dentro cada vez que te mamo la polla, en cómo siento tu gozo en todo mi ser. Aprieto las piernas, llevo una mano a mi clítoris, lo froto, lo hago girar, pero no dejo de chuparte ni un segundo. Y no sé por qué lo siento en tu polla. Siento tu abundancia. Y tú, tú sientes la mía.
Me agarras y me pones de rodillas al borde de la cama. Pasas tus dedos por mis labios. Me penetras. ¡Oh! que dulce es sentirte entrar en mi agujero, tan fuera de ti, tan cachondo, tan puto, follándome a saco, tu rabo hasta el fondo de mi coño y sintiendo tus huevos golpeando en mi culo. Y ahí te descontrolas, te superas, te sales…
Me follas. Te follo. Me corro en tu boca. Me llenas la boca… golosa, ansiosa, lasciva.
Y me usas, me doblas, me abres, me estremeces, me penetras, me enloqueces. Tierno y violento. Fuerte y dulce. Poco a poco. Deprisa, deprisa. Orgasmeo. Vibro. Gimo. Tiemblo. Cada vez que quieres lo hago. Cada vez.
…aún me estoy estremeciendo.
Te has llevado hasta mi sueño.
Son las 2 y no puedo dormir.
No puedo dormir. Porque quiero más, más, más...mucho más…







