domingo, 5 de enero de 2014

ARNÉS





Fue un fin de semana genial. Después de conocernos fortuitamente y no haber tenido ningún tipo de contacto nos pasamos meses hablando por whatsapp, intercambiando vídeos por email, haciéndonos pajas el uno a la salud del otro, alimentándonos el morbo, echándole de comer al cerdo…

J. es un tío guapote, divertido, con buena conversación, elegante, un gentleman moderno y adorable. Me hablaba de sus experiencias, de clubs liberales, de amigas, de parejas, me contaba sus inquietudes, me susurraba sus fantasías, me proponía cosas… y todo me llevaba inevitablemente a sentir mis braguitas demasiado mojadas para sentirle tan lejos.

Fue un año muy malo en todos los sentidos. Quizá la tristeza es lo bastante diabólica para no permitirte disfrutar de nada. Y quizá algunas personas sean demasiado maléficas para inocular de pena tu vida. Quizá por eso la presencia de J. en este invierno tan duro aunque fuera de forma velada me evadía de algunos dolores, sobre todo porque siempre me hace sonreír o descojonarme con sus bromas. Me encanta su optimismo y su sentido del humor.

Me invitó en varias ocasiones a pasar un fin de semana con él. En primavera fui a verle a Bilbao. Estaba deseándolo, deseándole. Después de tanto tiempo hablando tenía ganas de él, no es que me apeteciera es que le tenía verdadera hambre. Cuando le vi aparecer por la calle de la estación sonriendo me gustó tanto que sentí abrirse a mis vértebras por la mitad. Hablamos y hablamos durante horas, hablamos de él, de mí, de mi jodida situación, de lo rematadamente mal que va todo, de mujeres, de hombres, de música, de cosas, de sexo, de sexo, de sexo… hablamos antes de cenar, mientras cenábamos y después de cenar, hasta que no sé en qué momento exactamente, ya algo atacada, le solté:
-          ¿Pero es que no vamos a follar?

Me besó, me comió la boca como un animal insaciable,  nos arrancamos la ropa y se desató un fin de semana en que no dejamos de desearnos, de tenernos morbo, de pensar en sexo, de follar como si no hubiese mañana. Todavía si cierro los ojos puedo sentir sus gemidos golpeándome en el centro de mi garganta ansiosa. Sentir la voz profunda y grave de un hombre gimiendo me hace estremecer de placer, los tíos deberían soltarse y hacerlo más y más a menudo porque es realmente hermoso. Piel, mucha piel. Nos deshicimos en cerderío y el volumen de nuestros apetitos no dejó de crecer y crecer.

J. me desgastó en saliva, su boca erizó mi piel hasta el punto de sentir como se hincaban millones de agujas en mi nuca, ya fuera besándome, comiéndome el coño o el culo, quizá no fue así pero ahora recuerdo esos primeros polvos trepidantes, y tengo recuerdos como si fueran fogonazos, tengo presente como me besaba, el tacto libidinoso de su lengua, el calor que emanaba de su piel, la presión exacta de sus dedos al atenazar mis caderas o como metió su polla entre mis nalgas e hizo temblar mi culo de felicidad al penetrarme. Recuerdo que hablamos, que hablamos mucho, que reímos, que no dejamos de follar.

Le pregunté por sus juguetes, se giró, abrió el cajón y sacó un arnés con un pollón impresionante. Me quedé mirando ese pollón de goma como si fuera el puto tesoro de Ali Babá, quizá él pudo ver el brillo de mis ojos…porque ambos nos habíamos prometido entre otras cosas una follada descomunal con ese arnés. Comenzamos a jugar otra vez. Más besos, más saliva, embarrándonos de sexo y de lujuria. Mi coño en su boca, su polla en la mía, la polla de goma en su boca, los dos como bestias obscenas y hedonistas pero los dos cómplices y confiados. Pocas cosas hay más bonitas que esa confianza. Le comí la polla con verdadera avaricia, deleitándome en el placer de dar, sintiéndola en lo más profundo de mi boca, durísima, chorreada, sintiendo su pálpito y su fuego, embadurnada de saliva, boca, yo. Estaba fuera de mí, quería más, quería hacerle mío, quería poseer a esa fiera indómita.

-          Ponte ya el arnés- me dijo con voz impaciente.

Nunca antes había hecho eso, así que cuando oí que me pedía que me lo colocara me puse algo  nerviosa. Temía no hacerlo bien, hacerle daño. Me lo ajusté a duras penas y volví a su polla, levantó las piernas y bajé a sus huevos, le oía gemir mansamente, seguí bajando hasta su culo lamiendo el perineo y el ano, cada vez más emputecidos los dos.

-          Joder, hazlo ya – volvió a decirme

Metí la polla de goma en su culo tan despacio como pude, estaba atenta a sus reacciones, a su voz, a su cara. Fui  introduciendo la polla en su agujero y la piel cediendo a la presión de la goma. Fue una verdadera gozada follarle mirándole, observando como su cara cambiaba y sus gemidos crecían. Es curioso como una mirada puede decirnos tanto. Es muy extraño pero a pesar de ese apéndice de plástico podía sentirle, de alguna manera podía hacerlo. El morbo  que estaba sintiendo crecía y crecía y apuesto algo a que si de verdad hubiera tenido un pollón se me habría puesto duro como el mármol. Me daban ganas de empujar más y más hasta oírle gritar como a una putita. Él gemía como sabe hacerlo, inflándome de guarrería. Le agarré la polla y le pajeé, me pidió que le diera más caña y apreté el ritmo de mi culo, seguí pajeándole y follándole, empujando mis caderas con ganas hasta que su esperma , sus gemidos y su placer fueron míos.


Ahora lo recuerdo con muchísimo cariño, aunque seguramente hubo más impudicia que ternura. Sé que después de mucho sexo y cerderío quedé agotada, que el poder sexual de J. iba mucho más allá de lo que yo había tratado de imaginar en principio. Seguimos hablando, durmiendo a ratos y tratando de descansar para lo que había planeado J. para el día siguiente…


                     
(Normalmente no me gusta hacer capítulos con mis cuentos pero creo que esta historia lo merece)





10 comentarios:

  1. hombre, si se yo que te gusta intercambiar pajas por whatsapp te envio alguna que otra :-p

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  2. Hola, enhorabuena por tu blog y por tu forma de expresarte y describir... He podido imaginarme el encuentro con J a través de tus palabras, como si fuese una película.

    Tienes buena mano para escribir relatos y este me ha encantado!!

    Con tu permiso, me quedo por aquí y sigo leyendo tus cuentos...

    Besinos!! :)

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  3. me encantan tus historias. si no te importa me gustaría preguntarte si son todas inventadas o algunas son vivencias tuyas.
    un beso y feliz año

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    1. es uno de mis juegos favoritos...que traten de adivinar cuales son las reales y cuales no :P

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  4. Una historia exquisita!!!
    Enhorabuena! !! Te invito a mi blog espero q te pueda gustar.
    ciao
    http://recuerdodenoche.blogspot.com.es/?m=1

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  5. Hola niña! Por aquí vuelvo de nuevo... He estado muy ausente en esto de la blogsfera por falta de tiempo pero mi cita contigo, tarde o temprano, es ineludible! Tanto, que te he leido del tirón... Y como siempre... Una pasada. un abrazo humedo, apretado y bien calentito, para que no te enfries nunca y puedas seguir acariciandonos la imaginacion... Jajajaja besazos

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  6. Interesante cambio de rol. Me mantengo a la espera

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  7. Sencillamente me encantó . . . me hicieron ruido algunos errores de redacción pero por lo demás buenísima historia, uno de mis fetiches es precisamente el de darle a un hombre por el culo <3

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