domingo, 23 de marzo de 2014

DE PRINCESA











Son las tantas y estoy algo pedo. Vengo de la calle. Hace un frío de la hostia pero la gente hoy va medio desnuda por la calle. Como es Carnavaaal… La gente parece enloquecer en Carnaval… No sé bien por qué, quizá llevados por la euforia del descaro, como si el impudor que consiguen gracias a una máscara pudiera convencerles de que alguna verdad es probable…

A veces me pregunto porque la gente piensa que se disfraza en Carnaval. Yo creo que siempre vamos disfrazados y si somos algo valientes, alguna vez, en Carnaval o en otras ocasiones, entonces, nos quitamos el disfraz.

Bueno igual esto lo digo porque voy algo pedo. Total da lo mismo. Me gustan sus disfraces, sus cuerpos desnudos congelándose ante la realidad, ante la puta y diáfana realidad: hace un frío de cojones.

Yo me he disfrazado de princesa.

Me he puesto un traje de princesa. Me han llevado en una carroza de princesa. Me han traído y llevado como una princesa, me han tratado como a una princesa y luego me han follado como a una princesa también. Quizá porque no soy una princesa. O mejor dicho, porque lo soy bajo mi disfraz de niña mala, de zorra, de guarra… o bajo mi disfraz de niña buena, de correcta, de respetable… de normal*

En un garito en el que todo me parecía rosa he entrado al baño y una chica disfrazada de conejita me ha besado. No sé por qué me ha besado. Sentía su lengua como una gominola de esas con forma de corazón y que nunca sabré a qué saben. Hay sabores indefinibles como los besos robados de las chicas en baños de mala muerte o las gominolas de corazón.

Espero que perdonéis mis párrafos inconexos…es el alcohol…dicen que solo los niños, los locos y los borrachos dicen la verdad, y puede que sea cierto, solo que es una verdad incongruente e indescifrable…y puede que por eso nos produzca cierta ternura, aunque puede que sea solo el esfuerzo por decir la verdad lo que nos cautiva…

Mi verdad hoy es que con mi disfraz de princesa me he follado a un mariachi en la parte trasera del coche mientras los cristales se empañaban con los esfuerzos de nuestra respiración. No sé si por los efectos del ron o por mi perniciosa imaginación pero he salido de mi cuerpo. Porque sí, porque soy así de extravagante o fantasiosa o traviesa o lo que se os ponga… Pero he salido de mi cuerpo. Él mordía mis pezones y clavaba su polla en mi coño hambriento de sexo, de lujuria, de polla hundida hasta sus cojones, de fiesta, de risa, de magia, de lo que venga, de lo que al destino le salga de los huevos… (¿Veis como no soy una princesa?) Y al salir de mi cuerpo y despojarme de mi carne hambrienta me he visto. Me he visto follando con el mariachi (eso es sí que es una fuente de energía y no la geotermia…), y mis gemidos deshaciéndose en láminas maleables, superpuestas, como cuando se esbozan dibus en las esquinas de un libro y vas pasando deprisa las páginas para hacer algo animado. Pues así. Me gustan mis gemidos cuando chocan contra la luna delantera del coche, me gusta el vapor de los cristales goteando al ritmo de mi coño y me gusta el esperma del mariachi sobre la tapicería excelsa de mi piel, resplandeciendo como una puta luciérnaga en una noche oscura. Iluminando ese camino que soy yo: una princesa perdida en una realidad fingida. Menos mal que voy pedo y me la suda. Me da igual todo.

Me gusta esta vitalidad mía, a veces. Este modo de luchar contra ese nihilismo panfletario y jactancioso… Pues sí, que coño, hoy tengo ganas de cagarme en el nihilismo, en el escepticismo y el existencialismo, por que sí, porque me da la gana,  y en Bukowski, porque estando tan borracha como él no soy capaz de apreciar sus botes de mierda y de miseria. Qué coño pasa, señor Bukows… se le están comiendo los gusanos y ahora se arrepiente de haber follado tanto pedo? Pues a tomar por…

 “Me levanté y fui hacia el jodido cuarto de baño. Odiaba mirarme en aquel espejo pero lo hice. Vi depresión y derrota. Unas bolsas oscuras debajo de mis ojos. Ojitos cobardes, los ojos de un roedor atrapado por un jodido gato. Tenía la carne floja, parecía como si le disgustara ser parte de mí.” Pues qué quieres que te diga, yo agarraría a ese ratón por el cuello y me follaría al puto gato. Déjeme en paz señor Bukowski, tanta desgracia no puede ser cierta, es tan improbable como la puta casa de la Pradera. Al final todos nos movemos por en medio, porque todos somos divinamente mediocres y medianamente felices. ¿No? ¿Y-que-coño-tiene-eso-de-malo?

(Bueno han pasado mis diez minutos de fugitivo fundamentalismo…que el pedo no me iba a dar para tanto…)

Y qué culpa tengo yo de buscarlo eh? Toda. Es cierto. Soy culpable de vivir. De vivirme…y de morirme puede que también...

Que os den. (Ya os he dicho que no soy una princesa)



(Se ven bien ahí abajo mis zapatitos de princesa…?)







*normal: como corriente, uniforme…





3 comentarios:

  1. Pués sí, eres una princesa... de verdad... de verdad por delante, escupiendo deseos y vomitando esas verdades, porque estás alcoholizada pero no de alcohol, sino más bien de vida... de princesas

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  2. Los próximos carnavales me disfrazó de mariachi...

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