viernes, 28 de febrero de 2014

SIN MÁS


 No dejo de preguntarme cuando se va a terminar todo esto. Quizá vivir no es otra cosa que una forma lenta de ir muriendo.

 Cada día soporto menos esta forma de mirarme por dentro y no dejar de sentir cierto estupor y algo de miedo, de mí misma. Buscar dentro de uno es lo que tiene, que terminas encontrándote hasta lo que jamás pensaste...

 Hace poco alguien me dijo que “las mujeres más putas son las que más necesitan de cariño”. Yo no sé si las más putas, pero en cualquier caso ¿alguien puede no necesitar cariño? He pensado en esa frase... ¿Querrá decir que las mujeres que son putas cambian el sexo por cariño? ¿Y les (nos) llegará el cariño de esos efímeros momentos en que alguien te mete los huevos en la boca? ¿Quiere decir que las mujeres que no son putas, o tan putas no necesitan cariño? No sé... Vivo preocupada.

 Me molesta la idea de que al sexo hay que apartarle la ternura, o peor aún, de que alguien, fíjate tú que manía más tonta pueda querer a alguien a base de follárselo. Yo no sé si el contacto humano, el roce de la piel, los besos, o frotar un sexo contra otro puede llegar a formar algo parecido al amor. Para mí el amor era solo una acción, algo que yo decidía hacer o no hacer. Estaba en mi mano, no en mi necesidad si no en mi forma de ser. Puta o no, he amado mucho. No sé si puede amarse demasiado, si se puede, entonces, también he amado demasiado.

 Una siente que está amando demasiado cuando por mucho que entrega siente que alguien está en deuda contigo. Si se da el caso, entonces es el momento de irse, porque entonces ya no estoy amando, tan solo haciendo cuentas.

 Es curioso que la última vez que sentí esto, entonces me volvieron unas ganas inmensas de follar.¿Sería por puta? Una cosa son las ganas habituales y otra cosa es follar a saco, hasta que se te va el alma por el coño, follar y follar como una posesa. Follarte al tío a quien has dejado de amar, o crees que debes dejar de amar, como si quisieras matarlo a polvos. Follar hasta que deje de gustarte el sexo. Follar hasta escocerse. Follarte al mundo. Follar con él, contra él, pensando en él en otros tiempos, pensando en otro, en otros, pero follar como si el follar pudiera hacer que encontraras algo que perdiste.¿Sería el amor?

 Otro de los conceptos que últimamente vinculo a todo esto es la idea de que la gente se miente demasiado en cuanto al amor y al sexo. Tratamos de unirlos o separarlos a nuestro antojo como si no fuéramos animales que tienen una necesidad básica de satisfacción sexual, o como si no fuéramos humanos con una necesidad básica de afecto. Encuentro a demasiadas mujeres que dicen buscar amor y demasiados hombres que dicen querer solo sexo.

 El caso es que desde entonces no dejo de pensar si realmente seré tan puta porque voy buscando amor.

 Ni siquiera sé bien qué es el amor. Hace tanto tiempo que no me quiere nadie que no sé bien qué es esa cosa del amor. Quizá es que solo merezco que me follen. O que me jodan. Sin más.