Él siempre me mantiene en este estado de semiinconsciencia, soy y no soy. Respirando a través de él en un mundo paralelo. En este mundo como, me cobijo, voy al baño, duermo, respiro, mantengo mis constantes vitales. En el suyo mi cuerpo es suyo, se expande o se resiste bajo sus dedos, cede, se dobla, profundiza, me hace vibrar, me enloquece, tengo miedo y me hago valiente, tengo ganas de llorar y de reír, tengo hambre, muerdo, me convierto en su diabólica muñeca, me agito y me retuerzo. Lo siento dentro de mis venas, saltando como un loco en mis arterias, vaciando de sangre mi cerebro, inflando mis rincones, provocando jadeos y gemidos, avivando íntimamente mis glóbulos y cualquier parte de mí que sea sexo. Toda. Me mira desde el silencio y parece follarme desde lo más profundo de sus ojos negros. “Estoy aquí” - me dice. Y sus palabras me parecen dedos pellizcando mis pezones. Los endurece, los llena de ardor y babas, los encumbra, los subleva. Mi cuerpo responde a su voluptuosa pericia. Él sabe que partes tocar de mí. Por eso se dedica intensamente a provocar lapsos en mi cerebro, a hurgar en mis deseos, a investigar mi cabecita… Por eso sabe mantener la incertidumbre en cada una de mis fibras, por eso inventa juegos y me mueve dirigida desde los hilos tirantes del deseo como una marioneta impúdica y frágil en su incontinencia. Me abre las piernas, lubrica mi cuerpo y en cada parte parece escurrirse el anhelo de él como saliva a cuentagotas, como las pisadas de un animal enorme que se acerca y que sabes que ineludiblemente te atrapará. Mi espalda se arquea, mi culo se eleva. “Ven” – me dice. Y en mis oídos se cuela toda la impudicia del mundo. Quiero que me folle. Y quiero que me folle ya. No hay nada que desee más en el mundo que su rabo empujando mi coñito, que la vibración de su cuerpo chocando contra el mío, moviéndome a trompicones, a golpe de polla. Pero no. Él prefiere hacerme esperar. Siempre prefiere mantener esa tensión. Sosteniendo sobre mi piel esa corriente eléctrica, ese sudor frío, esa necesidad infinita…Pone a prueba mi instinto y la elasticidad de mi carne. Indaga en mis sensaciones y mis apetitos más insondables y ahí escarba hasta llegar a una inmensa poza oscura y húmeda. Mi coño rezuma ganas. Se acerca, sopla sobre él. Quiero que lo frote hasta sentir millones de espinas clavándose en mis riñones. Escupe sobre mis labios y pasa los dedos sobre mi raja con tanta delicadeza como lujuria. Le adoro. Acerca un dedo a mi agujero. Me sonríe. Lo mete levemente y lo saca. Las cosquillas bordean mi gusto. Puedo escuchar un chapoteo acuoso entre mis piernas y cómo mi voluntad se desvanece en el centro mismo de mi pecho y de su dedo. Gimo. Grito. “Fóllame, fóllame, cabrón”
No. Aún espera un poco más. Le siento escarbándome por dentro, desde la habilidad de su clarividencia para emputecerme. Saca su dedo. Pasa su mano suavemente por mi coño., desde el culo hasta mi raja. Entonces sí, coloca su mano en mi clítoris y lo frota y lo frota al tiempo en que yo muero en sus manos. Vuelve a parar. Mis piernas tiemblan de pura fiebre. Me mira, me observa. Le grito, le suplico, le insulto, maldita sea, le odio. Me habla del aspecto sonrosado de mi coño, de que parezco una sandía recién partida chorreante de jugos, caldosa y dulzona. Sopla sobre mi coño. Me estremezco. Y alimenta esa tensión sobre mí como se mantiene a una bestia con hambre para que parezca más fiera. Me doblo, me contraigo, me expando, me desgarro, me gozo al borde del orgasmo. Pertenezco a su mundo, a esa comezón, a esa ansia de sentirme viva, a esa zozobra del éxtasis y de sentir mi cuerpo en un delirio fraguado por él. Espero. Tensión.
No sé como ha pasado, ni siquiera me lo he pensado más dos minutos. Cuando he querido darme cuenta tenia los latidos de mi corazón reventándome las venas y ese líquido espeso, que es imposible que sea mi sangre, reptando por mi columna. Nos hemos encontrado en el messenger y hemos estado hablando un poco de todo…lo de siempre…una cosa lleva a la otra y cuando quieres darte cuenta llevas un calentón enorme … - Ufff como me pones, princesa… ¿sigues escribiendo “cuentos”? - Bueno hago lo que puedo - Tienes una habilidad especial para la cachondez, desde luego si hay algo que sabes cómo hacer es ponerme brutísimo, tengo la polla a reventar…¿no estarás sola, no? ¿ciberfollamos? - Ahora mismo sí pero él está al llegar… - ¿Sabes? Muchas veces mientras hablaba contigo te imaginaba al otro lado, ahí, en tu casa follando con él… - Mmmm…es morboso sí… - Recuerdo aquel día que me habías dicho que te habías comprado un conjunto rojo de lencería, y te fuiste desnudando tan lentamente que casi me dolía, mirando a la cam como si me miraras a mí, acariciando tu cuerpo despacio, con tu boca entreabierta, mojando tus labios con la lengua, con esas preciosas tetas que tienes asomando por el borde del sujetador, yo tenía la sensación de estar a punto de caer por un precipicio, y tenía la polla a reventar, como ahora mismo…me encantó todo lo que hiciste y como lo hiciste, fue genial… - Qué cabrón, me tienes cachonda…pero ahora no puedo, pero sabes que me gusta tu polla cuando está a punto de reventar… - ¿Seguro que va a llegar él? - Seguro - Fóllatelo, fóllatelo como si me follaras a mí ¿quieres? Di que sí, di que sí… - Lo haré…está entrando por la puerta… - Notará que estás cachonda - Seguramente… - Ponme la cam ¿quieres? - Ahora no puedo - Solo ponla, y la dejas ahí…y te vas…pero ponte en un ángulo visible y…
Corté la conexión.
Desde luego que él me notó caliente, lo advirtió en mi respiración, en mis pupilas dilatadas, en mi forma de mirarle. El deseo es raro. Tan solo un minuto antes estaba excitada con lo que hablaba con J. pero un par de minutos después continuaba caliente, ya no pensaba en J , pensaba en él. En esa forma en que me estaba mirando desde que había entrado por la puerta, en cómo empezó a cambiar también su respiración, en cómo casi podía tocar su deseo acercándose al mío. Notaba mis braguitas mojándose a medida que se emputecía mi mente…con esa cosa oscura y viscosa que se va extendiendo muy deprisa, sin que pueda hacer nada por evitarlo, eso que noto descender desde la boca del estómago propagándose por todas mis células como una infección hasta hincharme el coño. La idea de que J. pudiera observar como follábamos me puso brutalmente cachonda…
- No sé qué tienes hoy pero me estás poniendo especialmente burro… - Dame un minuto y estoy contigo…
Volví a abrir el msn, J. aún seguía allí…
- ¿Hola? - ¿Estás? - Shhhh, no digas absolutamente nada…
Encendí la cam, y puse una página de porno…
- Ahhhh estabas viendo porno ¿ehhh? Por eso estás así zorrita mmmm…
Lo empujé hasta el sofá, desde allí J podría vernos perfectamente. Le besé frenética mientras imaginaba los ojos atentos de J y esa mirada me perseguía como si también me estuviera follando. Sentí mi boca seca y la humedad de mi coño bajando por mis muslos. Nos empezamos a desnudar mutuamente, con prisas, agitados, con una ansiedad desmedida por follarnos…Pasé mi lengua por mis labios para humedecerlos. Me arrodillé ante él y empecé a comerle la polla como nunca. Su glande brillaba frente a mis ojos, pase su verga por mi cara, acariciándome con ella, adorando aquel falo robusto y terso. Le escupí en la polla derramando mi saliva por todo su tronco, sacando mi lengua con cara de guarra, pajeándole con una mano y pajeándome, obscena, con la otra. Nos pusimos los dos muy cerdos. (Los tres).Empezó a follarme la boca con cuidado pero poco a poco iba poniéndose más animal, sus gruñidos parecían estar machacándome la cabeza. No dejaba de pensar en nuestro furtivo espectador…sentí su excitación, su morbo, sus huevos llenos de leche, estaba como loca, ida, borracha de lujuria, le comí la polla con fruición, notando toda su cachondez y la mía dentro de mi boca, sofocándome con su carne y su lascivia… Me levantó y me sentó sobre el sofá y comenzó a lamerme entera. Deslizó su boca desde mi boca hasta mis pezones, los movía con su lengua y saltaban de gusto, endureciéndose. Me encanta sentir la presión de sus dedos fuertes contra mi piel, agarrándome, como si temiera que me fuera a escapar. Fue bajando con su lengua desde mis tetas por mi pecho, por mi vientre hasta hundir su cara en mi sexo inundado. Entonces se sentó en el sofá y me hizo levantarme para sentarme sobre su cara. Todo mi coño sentía sus labios como una anémona que me estuviera pellizcando. Eran besos cortitos, mordiscos muy suaves… Lamió con delicadeza los labios de mi vulva, pasando su lengua por ellos una y otra vez hasta el clítoris, o golpeándolo, introduciendo su lengua delicadamente en mi agujero para bordearlo o introducir la lengua, follándome con su boca mientras mis piernas temblaban de gusto. Empecé a mover mis caderas adelante y atrás hasta que empecé a suplicar…mi coño era de magma…ardiente, al rojo…puro fuego.
- Fóllame, fóllame ya por favor…quiero correrme con tu rabo dentro, quiero que sientas mis orgasmos, fóllame….fóllame…fóllame
Al verme tan puta se emputecía conmigo en ese extraño ambiente. Yo imaginaba a J machacándose la polla como loco y eso me estaba matando. Me dio la vuelta y abrió mis cachas, estoy segura que J pudo ver mi coño y mi culo expuesto desde donde estaba, escupió en mi ano para lubricarlo y metió un dedo en mi culo. Lo metió, lo sacó, lo volvió meter y a sacar. Una quemazón enorme se apoderaba de mi cuerpo, de mis sentidos. No puedo explicar cómo era el morbo que sentí. Cómo podía sentirme tan guarra, tan excesiva, tan inmensa. Apoyó su rabo en mi entrada y comenzó a empujar despacito. Con su mano frotaba mi coño para soliviantar a mi clítoris. Sentía todo mi coño y mi culo palpitando de gusto. Se me iba la cabeza. Me sentía abrazada por toda esa lascivia, por él, por J por mis gemidos. Su polla iba entrando en mi culo lentamente y ese placer único de la sodomía me arrancaba jadeos y más jadeos. Adoré que me diera por el culo de aquel modo. Me puse salvaje. Me puse a gritar como loca, sin importarme si pudiera dolerme o no, pero lo cierto es que no sentía más que placer y más placer. Se sentó sobre mi culo y apoyó sus manos sobre mis lumbares, hubo un momento que pensé que me partiría la espalda con todo su peso sobre mí y su polla golpeando en mi culo sin parar como un martillo pilón, pero no, aún me provocó más, no estoy segura si mi placer provenía del aspecto físico o si era el morbo de todo aquello lo que me estaba enloqueciendo de aquel modo. Me corrí en un orgasmo prolongadísimo, gritando para que J me oyera bien, percibiendo las contracciones de mi culo y de mi sexo en ondas orgásmicas. Las corridas por el culo son bestiales. O a mí me lo parece, el orgasmo se intensifica de un modo que crees realmente que vas a morir de gusto, el placer además dura más, así que sientes los latidos de tu corazón como golpes secos sobre tu pecho y un deleite extraordinario irradiándose por todo el cuerpo. Él se incorporó un poco y empezó a acariciarme desde el culo hacia la espalda como si quisiera desplegar mi orgasmo aún más por todo mi cuerpo. Y me envolvió de placer y de él con ese masaje…
Cuando dejé de temblar le miré, me besó, y vio que yo echaba una ojeada hacia el portátil. Un cachas le follaba la boca a una rubia tumbada boca abajo en un sofá, tenía la cabeza colgando por fuera del sofá y él la ahogaba con su polla mientras madejas de saliva espumaban su boca… Se sonrió. Me tumbó en el sofá pero a lo largo y pasó su rabo duro por mi cuerpo, frotándose contra mí como un mono…
- ¿Quieres polla eh? Quieres polla…Toma polla…
Se sentó sobre mi cara y le lamí los huevos. Metió su verga en mi boca sujetándome con las rodillas. Se enredó sobre mí abrazándome con sus piernas. Yo no quería dejar de chupar. Estaba muy golosa. Le comí sin saber bien lo que hacía, dejándome guiar más por mis ganas que por mi pericia, y él estaba como loco enredado sobre mí en una extraña postura, sin sacar su verga de mi boca.
- Chupa cariño, chupa, no dejes de hacerlo que me tienes muy puto, hostia…
No hubiera dejado de mamarle ni por nada del mundo. Hay un placer increíble en dar placer de ese modo, notando su excitación, su carne, sus testículos hinchados. Le miraba y lamía, sacaba la lengua y lamía y le pedía una y otra vez totalmente cachonda…
- Dame tu leche, cabrón, quiero que me llenes de leche, dámela, la quiero toda…échala aquí…sobre mis labios, dame, dame…- y abría mi boquita hambrienta
Saqué la lengua para recibirla y él se corrió sobre mi lengua mientras no dejaba de lamerle y lamerle. Su semen sabía a algo dulce y fuerte, dentro de mi cachondez lo percibí como un trofeo, su esperma cálido y viscoso resbalaba por la comisura de mis labios al tiempo que sonreí…y miré a la cámara…
Me levanté, guiñé un ojo y cerré el portátil.
Y me abracé a él…besándole, enredándome en él…para empezar otra vez.
"Es en la anticipación del placer donde reside el placer ..."
"Algunos hombres saben que un ligero toque con la lengua, que recorra a la mujer desde los tobillos a los oídos, prolongándolo de la forma más suave posible en varios lugares en medio del recorrido, realizado con frecuencia y con sincera dedicación, contribuiría inconmensurablemente a lograr la paz en el mundo"
Mariane Williamson
"El sexo es como la música, seguro que se inventaron para que se nos quitaran las ganas de morirnos"
"He aprendido que la gente olvidará lo que digas, que la gente olvidará lo que hagas, pero la gente nunca olvidará cómo los has hecho sentir" Maya Angelou
Este blog contiene textos e imágenes explícitamente sexuales. Si no tienes más de 18 años NO deberías estar aquí.
Las fotos las recojo de la red. Si encuentras alguna tuya por aquí y no quieres que sea así, avísame y la quitaré, le pondré autor o un enlace. Gracias